Cuando dos o más personas se unen y
colaboran mutuamente para conseguir un fin común, hablamos de
solidaridad. La solidaridad es un valor de gran trascendencia
para el género humano, pues gracias a ella no sólo ha alcanzado los más altos
grados de civilización y desarrollo tecnológico a lo largo de su historia, sino
que ha logrado sobrevivir y salir adelante luego de los más terribles desastres.
Quien es solidario se interesa por los demás, pero no se queda en las buenas
intenciones sino que se esmera por ayudarlos de manera efectiva cuando se
encuentran en dificultades. Esta manera de ser es inspirada por el deseo de
sentirse útil y hacer el bien y se ve recompensada cuando las condiciones de
vida de aquellos a quienes se quiere ayudar mejoran. La solidaridad, cuando
persigue una causa noble y justa (porque los hombres también se pueden unir
para hacer daño) cambia el mundo, lo hace mejor, más habitable y más digno.

